miércoles, 12 de diciembre de 2018

Introducción

La enterocolitis necrosante neonatal (ENN) es la patología digestiva adquirida más frecuente y grave en el período neonatal. A pesar de ser una entidad conocida desde hace más de 100 años, su etiología sigue siendo desconocida, lo que hace muy difícil su prevención. La isquemia, el hipercrecimiento bacteriano y la respuesta inflamatoria sistémica intervienen de forma preponderante en el desarrollo del proceso, en proporción que quizás difiere de unos casos a otros. El resultado final, común en todos ellos, es la necrosis del intestino, con o sin perforación. El tratamiento, sobre todo en casos avanzados de la enfermedad, sigue generando controversias, y la morbimortalidad es alta a pesar de los avances en el tratamiento del cuidado intensivo del recién nacido. La ENN constituye, junto con la prematuridad y el distres respiratorio, una de las causas más importantes de estancias hospitalarias muy prolongadas. 

Enterocolitis Necrotizante

 Es una enfermedad intestinal grave en los bebés recién nacidos. Se produce cuando el tejido del colon (el intestino grueso) se inflama. Esa inflamación daña y, en ocasiones, mata el tejido del colon. Cualquier recién nacido puede tener ECN, pero es más común en los bebés prematuros. También puede observarse en una pequeña cantidad de recién nacidos que están en las unidades de cuidados intensivos. La ECN es más común en los bebés que pesan menos de 3 libras y 4 onzas (1,500 gramos).

Cuadro Clínico

La ECN en el recién nacido puede presentar un amplio espectro de manifestaciones clínicas, caracterizándose principalmente por la tríada de distensión abdominal, sangrado gastrointestinal y neumatosis intestinal. Los síntomas iniciales pueden ser sutiles e incluir cualquiera de los siguientes:

  • Intolerancia a la alimentación o residuo gástrico.
  • Retraso en el vaciado gástrico.
  • Distensión abdominal, sensibilidad abdominal, o ambas cosas.
  • Abdomen tenso.
  • Íleo o disminución de los ruidos intestinales.
  •  Eritema abdominal, en estadios avanzados.
  • Heces con sangre, o sangre oculta en materia fecal.
 Los signos sistémicos son inespecíficos y pueden incluir cualquier combinación de los siguientes:

  • Apnea.
  • Letargo. 
  • Disminución de la perfusión periférica o relleno capilar aumentado.
  •  Signos de shock en etapas avanzadas de la enfermedad.
  • Colapso cardiovascular o shock.
  • Alteraciones en la coagulación (coagulopatía por consumo).
 La evaluación clínica continua permitirá constatar la mejoría o empeoramiento del recién nacido, y guiar el tratamiento. Los signos radiológicos más habituales en la radiología convencional son:

  1.  Distensión intestinal generalizada, con patrón de íleo paralítico.
  2.  Gas en la pared intestinal: neumatosis intestinal. 
  3. Gas en la vena porta. 
  4. Engrosamiento de las asas.
  5. Asas dilatadas de forma persistente.
  6. Ascitis. 
  7. Neumoperitoneo. 

Prevención

Dado que no se conoce la etiología es difícil establecer protocolos de prevención con evidencia científica. La alimentación con leche materna y la dieta enteral trófica suelen constituir una práctica habitual en la población de riesgo. No existe evidencia científica de que la variación en el incremento del volumen de alimentación enteral juegue un papel en la prevención. Sin embargo, la pauta de alimentación idónea para el prematuro sigue siendo motivo de controversia. La utilización de corticoides para la maduración del feto no se ha demostrado que disminuya la incidencia de ENN Otras medidas terapéuticas como la utilización de IgA, Eritropoyetina recombinante humana, antibióticos orales y los pro-, pre y postbióticos, son de eficacia todavía no probada . Recientemente se han publicado estudios sobre la importancia de la resistencia del flujo mesentérico, durante el primer día de vida y el desarrollo de ENN.

Tratamiento

Tratamiento medico


  1. Supresión de la alimentación
  2.  Sonda gástrica abierta o con aspiración suave e intermitente.
  3.  Obtención de muestras para cultivos microbiológicos.
  4. Iniciar tratamiento antibiótico de amplio espectro (contemplar los gérmenes más frecuentes en cada unidad y su sensibilidad). Cubrir anaerobios en caso de neumoperitoneo.
  5.  Monitorización cardiorrespiratoria , saturación de Hb, control de tensión arterial.
  6. Balance de líquidos : diuresis, pérdidas por drenajes. Contemplar pérdidas a tercer espacio.
  7. Soporte cardiovascular ( líquidos, drogas vasoactivas). Beneficio de eficacia no totalmente probada de dopamina a dosis bajas (2-3 mcg/Kg/m) para mejorar el flujo mesentérico y renal.
  8. Soporte respiratorio que garantice un intercambio gaseoso adecuado. Tendencia a retención de CO2 por gran distensión abdominal.
  9. Soporte hematológico: concentrados de hematíes, plasma, plaquetas.
Tratamiento Quirúrgico
  1. Drenaje peritoneal.
  2. Laparotomía con resección y anastómosis término-terminal o colo / enterostomía.